El vino se comparte. La historia permanece.
Una vez que el vino se termina, el tapón permite reutilizar la botella para conservar agua, aceites o bebidas preparadas, prolongando su vida útil y dándole nuevos usos. Un pequeño detalle que refleja nuestra manera de entender el diseño: crear algo que pueda seguir acompañándonos con el paso del tiempo.